Detalle del original en chino del poema de Li Bai

jueves, 24 de mayo de 2007

CONVERSANDO CON EL ALMA.

Como estudiante de nivel elemental de lengua oficial china (Putonghua), he tenido la oportunidad de leer hermosos poemas de la llamada Edad de Oro de la Literatura china, como es el caso de la obra del famoso Li Bai (en la Red hay mucha información sobre la poesía de este período de la historia). Me gustan los poemas de soledad, en los que el poeta conversa con la luna, a solas con la naturaleza, a solas con su voz, desdoblándose en dos. ¿Quién no ha hablado alguna vez consigo mismo cuando la soledad o la nostalgia le inunda? ¿Acaso nadie ha contemplado ensimismado la Luna en una noche estrellada, cuando las estrellas nos hacen guiños en su titilar?En esos momentos parece que nuestra vida pasa delante de nuestros ojos, los recuerdos se desbocan - como al escuchar una bella canción o melodía que saca al penoso que todos llevamos dentro; mi amigo César sabe de qué hablo - y los pulmones se expanden, para tomar una gran bocanada de aire fresco de la silenciosa noche, y anhelar, y soñar. Esto es lo que me inspira Li Bai, un hombre melancólico a solas con la noche, echando de menos su tierra natal.
Sirvan de ejemplo estas traducciones de uno de sus poemas:

Libación solitaria bajo la luna

Rodeado de flores, bebo solo,
ante una jarra de vino.
Alzo la copa y convido a la luna.
Con mi sombra, ahora somos tres.

Aunque la luna no puede beber,
y mi sombra en vano me sigue,
las tomo por compañeras transitorias.

¡Divirtámonos antes que
pase la primavera!

Canto, mientras la luna
pasea.
Bailo, mientras mi sombra vacila.
Antes de mi embriaguez nos
solazamos juntos.
Cuando estoy ebrio, se
deshace nuestra compañía.
¡Oh,luna! ¡Oh, sombra!
Seréis mis inmortales amigas.
Ya nos reuniremos algún día
en el cristalino mundo de las
estrellas.

Traducción de Guojian Chen.

Pero echémos también un vistazo a esta otra interpretación de Alberti y Mª Teresa León:


Bebiendo bajo la luna


Está entre las flores el jarro
de vino.
Bebo solo, sin compañía.
Levantando mi copa invito a
la luna,
para que con mi sombra
seamos tres.
Aunque la luna no sabe
beber
y mi sombra sólo acierta a
seguirme,
en este instante son mis
compañeros
alegrándonos juntos en la
primavera.
Yo canto, se pasea la luna,
yo bailo, titubea mi sombra.
Antes de la embriaguez
reímos juntos;
cuando me embriago, cada
cual vuelve a su casa.
Así estoy ligado a los amigos
insensibles
con los que me cito en la Vía
Láctea.


Es evidente que las traducciones a cualquier otro idioma, aunque hermosas en su significado, adolecen de la musicalidad y rima que la lengua china (tonal, musical, con variaciones en el tono de voz) aporta a los poemas. Espero que os guste el poema.

YA TE VALE, ¿"PELIS DE KÁRATE"?

El mundo que rodea a la orden monástica de Shaolin ha sido llevada al cine y la pequeña pantalla en innumerables ocasiones. Tanto es así, que hasta el solemne nombre del templo no ha podido sustraerse a la parodia conocida por todos, del "pequeño saltamontes" (el dúo cómico "Cruz y Raya" ha popularizado de forma magistral esta secuencia) , popularizada por la serie de TV "Kung Fu" (protagonizada en los años 70 por David Carradine, que también ha sido el protagonista de una impopular continuación de la misma, años atrás. Esta serie - que ha contado con adeptos de todas las edades - iba a contar inicialmente, con un protagonista de lujo, además de experto en artes marciales, Bruce Lee, pero finalmente, el ídolo de Hong Kong fue descartado en beneficio de un actor americano sin experiencia seria en las técnicas de combate, aunque solvente y creíble en su papel de monje budista peregrino. No obstante, son muchos actores del cine de Hong Kong, desconocidos por el gran público, los que han llevado a la pantalla el lado más combativo de estos monjes guerreros. Es el caso, por ejemplo, de Gordon Liu, un actor chino que ya no es tan anónimo desde que fue contratado por Tarantino en su "Kill Bill" para interpretar al líder enmascarado de los 88 maníacos sanguinarios (esbirros de la despiadada O Ren i Shi, interpretada por Lucy Liu), que se enfrentan a la tenaz protagonista y luchadora, interpretada por Uma Thurman. Este actor en cuestión, es uno de los más reconocidos expertos en kung fu relacionado con Shaolin (sus antiguas películas tratan mayoritariamente de este mundo). Pero son incluso más reconocidos a nivel mundial, los actores Jackie Chan y Jet Li, que cuentan con una extensa filmografía acerca de Shaolín, realizada en Hong Kong en los años 70 y 80; actualmente distribuyen su éxito entre películas de artes marciales clásicas ( ambientadas en la antiguedad)y films de policías (más típicos del cine de acción de Hollywood). Es un hecho que Hollywood está contratando cada vez más actores y coreógrafos asiáticos (en su mayoría veteranos del cine de Hong Kong, como Tsui Hark, Ang Lee, John Woo, Jackie Chan, Jet Li, Samo Hung, Yuen Woo Ping, etc...) expertos en artes marciales para sus taquillazos de acción, como la saga Arma Letal, o la más reciente saga de Matrix - obra de culto - por ejemplo. El cine de artes marciales con sabor chino sigue vivo en nuestras pantallas, gracias al gusto del público por esta maravillosa estética, combinada con la sofisticación de la industria del cine estadounidense. Gracias a "frikis" como Tarantino, que ha resucitado los más arraigados tópicos del cine asiático clásico de artes marciales, presentes en la retina de muchos entusiastas entre los que me incluyo. ¡Gracias maestro, nunca olvidaré jamás tu "Pulp Fiction" o ese maravilloso "Reservoir Dogs"!.

miércoles, 23 de mayo de 2007

LOS OCHO INMORTALES

O en solitario o en grupo los Ocho Inmortales, "Ba xian", de la religión taoísta son uno de los temas más populares de representación en China; sus retratos se ven en todas partes: en jarrones de porcelana, teteras, abanicos, pergaminos, bordados, etc. Se hacen imágenes de ellos de porcelana , de barro, de raíces, de madera, etc...

El término "Ocho Inmortales se usa en forma figurativa como felicidad. El número ocho se ha convertido en afortunado en relación a esta tradición y las personas o cosas que suman ocho son honradas en consecuencia. Así leemos sobre la reverencia mostrada a la "Mesa de los Ocho Genios", a su puente, los "Ocho Genios de la Copa de Vino", los bebedores de vino de la dinastía Tang alabada por Tu Fu, el poeta. Son temas favoritos de romances y objetos especiales de adoración. En ellos vemos la personificación de las ideas de la felicidad perfecta (un tema tan presente en lo humano como el hablar) pero ilusoria que poseen las mentes del pueblo chino. Tres de ellos fueron personajes históricos, y los demás se mencionan solamente en fábulas o en romances. Como todas las historias chinas, especialmente las de tradición oral (por su mecanismo memorístico) ésta historia tiene arquetipos (como los personajes de la Ópera china); los ocho representan a todas las clases de gente: ancianos, jóvenes, hombres, mujeres, civiles, militares, ricos, pobres, afligidos, cultos, nobles, etc...También son representantes de los periódos históricos antiguo, medio y último. La leyenda de los Ocho Inmortales (más Inmortales desde que su historia pasó al papel) realmente no es más antigua que la dinastía Song (960- 1280) y probablemente se tiene que fijar en la dinastía Yuan - mongoles -(1280 - 1368). Sin embargo, algunos del grupo parecen haber sido alabados anteriormente como inmortales en las leyendas taoístas.

Al igual que todas las religiones o cultos que se conocen, el Taoísmo - según Max Weber, uno de los obstáculos intelectuales y culturales principales, junto con el confucianismo, que truncaron el progreso de la civilización china, que había ostentado la vanguardia mundial de la ciencia y la técnica hasta la explosión cultural del Renacimiento Europeo - tiene sus mitos y leyendas, sus números "cabalísticos", mecanismos narrativos o abstractos para que los fieles puedan asimilar los dogmas de manera sencilla. En el caso de las religiones chinas, cualquier creencia está mezclada de filosofía y revelación (como una suerte de escolástica oriental perfectamente ensamblada), así como un mito no pertenece sólo a un único sistema de creencias, sino que se entreteje entre el Budismo, el Confucianismo o el Taoísmo. De manera que las creencias de los chinos parecen ser un mosaico sincrético muy distinto del monoteísmo de las tres religiones del Mediterráneo.

Al contrario, los cultos en China parecen improvisar una práctica politeísta imbuída de animismo. Pues el Cielo, pese a ser la suprema autoridad sobre nuestros destinos, tiene una serie de comisarios sagrados o delegaciones en la Tierra (ciertos dioses animales, elementos naturales, o incluso los antepasados, responsables de la felicidad y salvación de los chinos). Hay que decir que el Confucianismo se desvincula del Taoísmo por su convicción de que podemos interceder en la predestinación a través de la virtud: Benevolencia, Piedad filial y Amor Fraternal (Confucio también predicó, a la manera de Sócrates, sus tres grandes virtudes).

Y si toda la base cultural de las civilizaciones parece proceder de la creencia y la religión, además de del estudio de los números (pues toda civilización es una historia del recuento, del cálculo y la racionalización abstracta), ¿por qué Occidente ha progresado más que Oriente?¿Es que el Cristianismo es la religión del progreso?. Como Weber reflexionaba, con mucho juicio, en "La ética protestante y el espíritu del capitalismo", hechos como el respeto inquebrantable de los chinos hacia los preceptos confucianos (aún vigentes) de las tres generaciones bajo un mismo techo, o incluso la jactancia de pertenecer al imperio del centro (Zhongguó), castraron la potencialidad de este pueblo para cultivar la autonomía en sus gentes, o la misma iniciativa de conquistar nuevas tierras y mercados. Las éticas taoísta y confuciana parecían circunscribirse al desprecio del poder por el poder, ciñéndose al magisterio de las virtudes que nos congraciasen con el Cielo, sin esperar más felicidad de la que nuestro destino nos deparase. A la vista de estos hechos, es evidente que estas doctrinas reprimían la ambición nata del individuo, a diferencia de la ética protestante, donde el enriquecimiento personal es totalmente lícito para la salvación del alma. Por tanto, parece razonable la diferencia de progreso entre un horizonte y otro.

Sin embargo, hemos de advertir que China está cambiando aceleradamente - está dando el "estirón" a unos viejos huesos luengamente anquilosados -. Al intento racional de los occidentales por asimilar su ambigüedad político - económica, ellos responden: "Es indiferente de qué color tenga la cola el gato, lo importante es que caza ratones". ¡Y vaya si los está cazando!. Ya no sólo es la fábrica del mundo (donde se deslocalizan empresas buscando la mano de obra barata), sino que está en condiciones de competir en la industria del automóvil y las telecomunicaciones. Es de prever que en pocas décadas alcance el crecimiento que caracteriza a los países del G8.

Pero a una escala menor, uno puede comprobar con pasmo, de qué manera se expande una cultura cerrada sobre sí misma. Los chinos de España, fuertemente concentrados en sus "guettos" culturales - muchos conservan los viejos cultos y costumbres -, con sus telenovelas de época (a veces arcaica) enchufadas en la pequeña tele de sus "todo a 1 euro" o sus comercios de alimentación (despreciando con descaro el "aquí hay tomate" o "supervivientes"), están tomando las ciudades y los polígonos industriales.

¿Mitos y leyendas?¿cuentos chinos?. Sea como fuere, los "Ocho Inmortales" podría ser la fábula de un sueño ansiado por los chinos, el sueño de los "G8 Inmortales".



BODHIDHARMA

Bienvenidos a mi blog:

El título de esta primera entrada puede sonar, más que a chino - que de eso va la historia -, a indio. Pues como todos sabemos, la religión mayoritaria tanto en China como en todo el Sudeste asiático, el budismo, se gestó en la Antigua India, para propagarse después al gigante del centro (el país del centro o Zhongguó, como lo llaman los chinos).

Yo me voy a centrar, en este texto, en el origen de las artes marciales más famosas del país (el Kung fu, término por todos conocido, no así ocurre con las técnicas de las cuáles desciende). Aunque la verdad sobre el origen de estas técnicas está aún un tanto confusa, parece ser que a un monje indio llamado Bodhidharma (Ta Mo entre los chinos) le debemos los comienzos de la enseñanza del llamado Boxeo chino (término que engloba a todas las variedades del Kung fu).

Nacido en la India en el año 495 d. C, se trasladó a China a la edad de 25 años y se instáló en un monasterio Shao lin (nombre de una orden o secta budista de monjes guerreros de China, aún en vigor - como pudieron ser los cátaros o albigenses en la Europa Medieval, custodios de una cultura, unas reliquias y riquezas, y defensores de la fe), concretamente en el de Chor jo um.

Al observar a sus compañeros del templo, se dió cuenta que por falta de vigor físico no resistían las largas sesiones de meditación y menos aún los ayunos tan prolongados. De modo que empezó a instruirles en una serie de ejercicios gimnásticos.

Posteriormente Ta Mo y ante el éxito de su experiencia, decidió profundizar aún más sus ejercicios y empezó a enseñarles técnicas de endurecimiento corporal por medio de la respiración (se sabe que ésta es la clave de la meditación, e incluso de la óptima práctica de las artes marciales), relacionada con los flujos de energía en la naturaleza, cuya circulación adecuada por el cuerpo está relacionada con una buena salud.

Los monjes, efectivamente, se robustecieron enormemente, pero seguían siendo presa fácil para los bandidos de aquella época, por lo que Bodhidharma decidió que aprendieran el manejo, como arma defensiva, de los bastones - corto y largo - que utilizaban para sus desplazamientos. Estos conocimientos, unidos a técnicas de boxeo hindú, fueron suficientes para que los monjes del templo Shao lin tuvieran merecida fama de invencibles. Se sabe también que fueron los monasterios de Shao lin, corrientemente construídos en emplazamientos elevados en la montaña, o en zonas boscosas aisladas de las urbes (como los monasterios y abadías en Europa), en contacto constante con la naturaleza más virgen, los primeros sitios donde comenzó a introducirse la práctica de los estilos de animales del Kung fu, técnicas que imitaban las poses y movimientos defensivos y atacantes de animales como el tigre, la grulla, la serpiente, el mono (un animal sagrado en el panteón hindú, recordemos a Hanumán, el compañero de armas del dios Siva, en sus batallas, narradas en los Veda sánscritos), o incluso, el mitológico dragón (para el cual se han improvisado estilos y movimientos hasta la actualidad).

De esta forma básica se ha desenvuelto el Kung fu en China, hasta su moderna difusión mundial. Siglos de guerras internas dieron a China todo el tiempo para desarrollar estas técnicas de combate (un legado que ha resistido la erosión de los siglos), que comenzaron paradójicamente en un monasterio, como medios de defensa y conservación legítima de la vida. Todas las civilizaciones conocen la guerra, pero en ningún otro lugar del mundo, el combate (tanto con las manos desnudas, como con armas blancas cortas y largas) ha llegado a tal grado de refinamiento estético y sistematización. Y es que las artes marciales chinas, herencia del mestizaje cultural con la India (nunca nos olvidemos), parecen un baile de movimientos precisos y fluídos (relampagueantes y violentos) que a todo el mundo maravillan en exhibiciones (incluso los monjes de Shao lin cobran por sus actuaciones acrobáticas a lo largo del mundo - han sabido adaptarse a la economía de mercado, combatiendo así la obsolescencia, resistiendo al cambio). Junto con su monumental patrimonio arquitectónico, las artes marciales son el mejor ejemplo de especialización y sistematización de la cultura china a lo largo de los siglos.

Hoy en día podemos distinguir entre estilos internos y externos, una referencia básica que identifica las diferentes prácticas del Boxeo chino en virtud de su cadencia y agresividad. Es decir que, por ejemplo, el Tai chi quan ("quan" es puño) sería un estilo interno, pues se supone que la energía de la naturaleza (el Chi) se canaliza a través del cuerpo - sin exteriorizarse - y se conduce a través de movimientos lentos que simulan secuencias de bloqueos de golpes y contraataques a los mismos (es una gimnasia terapéutica cuyos beneficios en la salud están reconocidos por la medicina occidental, al igual que la acupuntura - relacionada con los puntos nerviosos que controlan las funciones corporales -. Por oposición, los estilos externos son aquellos en los que se derrama energía a raudales, aplicados al combate, donde el Chi se utiliza para dotar de más fuerza y contundencia al cuerpo (aguantar el castigo físico y atacar con explosividad). Hay un sinúmero de estilos externos, entre los que destacan los estilos animales de Shao lin, el Wu Shu o el Chigong aplicado al combate.

¿Sabías que?

El Wing Chun, un estilo de Gong fu extraordinariamente conocido por los practicantes de artes marciales chinas, debe su nombre a Yim Wing Chun (por el nombre, debió ser de la región lingüística del cantonés), una mujer de la provincia de Guangdong. Fue instruída en el Gong fu por otra mujer (Ng Mui), que pertenecía al templo de la Grulla Blanca, y se dice que logró vencer a un temido luchador local con el sobrenombre de Wong (temido en las ciudades vecinas), quien acosaba a su padre para pedir su mano por la fuerza. Después de casarse, su marido Leung Bok, también experto en el combate (fascinado por la destreza de su mujer en este arte) llamó al sistema de su mujer "Wing Chun Kuen", en honor a ella.

Esta máscara teatral va de perillas para el disfraz