Detalle del original en chino del poema de Li Bai

miércoles, 23 de mayo de 2007

BODHIDHARMA

Bienvenidos a mi blog:

El título de esta primera entrada puede sonar, más que a chino - que de eso va la historia -, a indio. Pues como todos sabemos, la religión mayoritaria tanto en China como en todo el Sudeste asiático, el budismo, se gestó en la Antigua India, para propagarse después al gigante del centro (el país del centro o Zhongguó, como lo llaman los chinos).

Yo me voy a centrar, en este texto, en el origen de las artes marciales más famosas del país (el Kung fu, término por todos conocido, no así ocurre con las técnicas de las cuáles desciende). Aunque la verdad sobre el origen de estas técnicas está aún un tanto confusa, parece ser que a un monje indio llamado Bodhidharma (Ta Mo entre los chinos) le debemos los comienzos de la enseñanza del llamado Boxeo chino (término que engloba a todas las variedades del Kung fu).

Nacido en la India en el año 495 d. C, se trasladó a China a la edad de 25 años y se instáló en un monasterio Shao lin (nombre de una orden o secta budista de monjes guerreros de China, aún en vigor - como pudieron ser los cátaros o albigenses en la Europa Medieval, custodios de una cultura, unas reliquias y riquezas, y defensores de la fe), concretamente en el de Chor jo um.

Al observar a sus compañeros del templo, se dió cuenta que por falta de vigor físico no resistían las largas sesiones de meditación y menos aún los ayunos tan prolongados. De modo que empezó a instruirles en una serie de ejercicios gimnásticos.

Posteriormente Ta Mo y ante el éxito de su experiencia, decidió profundizar aún más sus ejercicios y empezó a enseñarles técnicas de endurecimiento corporal por medio de la respiración (se sabe que ésta es la clave de la meditación, e incluso de la óptima práctica de las artes marciales), relacionada con los flujos de energía en la naturaleza, cuya circulación adecuada por el cuerpo está relacionada con una buena salud.

Los monjes, efectivamente, se robustecieron enormemente, pero seguían siendo presa fácil para los bandidos de aquella época, por lo que Bodhidharma decidió que aprendieran el manejo, como arma defensiva, de los bastones - corto y largo - que utilizaban para sus desplazamientos. Estos conocimientos, unidos a técnicas de boxeo hindú, fueron suficientes para que los monjes del templo Shao lin tuvieran merecida fama de invencibles. Se sabe también que fueron los monasterios de Shao lin, corrientemente construídos en emplazamientos elevados en la montaña, o en zonas boscosas aisladas de las urbes (como los monasterios y abadías en Europa), en contacto constante con la naturaleza más virgen, los primeros sitios donde comenzó a introducirse la práctica de los estilos de animales del Kung fu, técnicas que imitaban las poses y movimientos defensivos y atacantes de animales como el tigre, la grulla, la serpiente, el mono (un animal sagrado en el panteón hindú, recordemos a Hanumán, el compañero de armas del dios Siva, en sus batallas, narradas en los Veda sánscritos), o incluso, el mitológico dragón (para el cual se han improvisado estilos y movimientos hasta la actualidad).

De esta forma básica se ha desenvuelto el Kung fu en China, hasta su moderna difusión mundial. Siglos de guerras internas dieron a China todo el tiempo para desarrollar estas técnicas de combate (un legado que ha resistido la erosión de los siglos), que comenzaron paradójicamente en un monasterio, como medios de defensa y conservación legítima de la vida. Todas las civilizaciones conocen la guerra, pero en ningún otro lugar del mundo, el combate (tanto con las manos desnudas, como con armas blancas cortas y largas) ha llegado a tal grado de refinamiento estético y sistematización. Y es que las artes marciales chinas, herencia del mestizaje cultural con la India (nunca nos olvidemos), parecen un baile de movimientos precisos y fluídos (relampagueantes y violentos) que a todo el mundo maravillan en exhibiciones (incluso los monjes de Shao lin cobran por sus actuaciones acrobáticas a lo largo del mundo - han sabido adaptarse a la economía de mercado, combatiendo así la obsolescencia, resistiendo al cambio). Junto con su monumental patrimonio arquitectónico, las artes marciales son el mejor ejemplo de especialización y sistematización de la cultura china a lo largo de los siglos.

Hoy en día podemos distinguir entre estilos internos y externos, una referencia básica que identifica las diferentes prácticas del Boxeo chino en virtud de su cadencia y agresividad. Es decir que, por ejemplo, el Tai chi quan ("quan" es puño) sería un estilo interno, pues se supone que la energía de la naturaleza (el Chi) se canaliza a través del cuerpo - sin exteriorizarse - y se conduce a través de movimientos lentos que simulan secuencias de bloqueos de golpes y contraataques a los mismos (es una gimnasia terapéutica cuyos beneficios en la salud están reconocidos por la medicina occidental, al igual que la acupuntura - relacionada con los puntos nerviosos que controlan las funciones corporales -. Por oposición, los estilos externos son aquellos en los que se derrama energía a raudales, aplicados al combate, donde el Chi se utiliza para dotar de más fuerza y contundencia al cuerpo (aguantar el castigo físico y atacar con explosividad). Hay un sinúmero de estilos externos, entre los que destacan los estilos animales de Shao lin, el Wu Shu o el Chigong aplicado al combate.

¿Sabías que?

El Wing Chun, un estilo de Gong fu extraordinariamente conocido por los practicantes de artes marciales chinas, debe su nombre a Yim Wing Chun (por el nombre, debió ser de la región lingüística del cantonés), una mujer de la provincia de Guangdong. Fue instruída en el Gong fu por otra mujer (Ng Mui), que pertenecía al templo de la Grulla Blanca, y se dice que logró vencer a un temido luchador local con el sobrenombre de Wong (temido en las ciudades vecinas), quien acosaba a su padre para pedir su mano por la fuerza. Después de casarse, su marido Leung Bok, también experto en el combate (fascinado por la destreza de su mujer en este arte) llamó al sistema de su mujer "Wing Chun Kuen", en honor a ella.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas tardes (aunque el reloj del blog diga lo contrario...)
Me gustaría saber tu opinión sobre "El Arte de la Guerra", de Sun Tzu.
Lo leí hace tiempo y me gustó mucho. Ahora me he hecho con una copia ilustrada. Si te gusta, te la puedo dejar para que le eches un ojo.

Uno de mis pasajes favoritos es cuando habla sobre el arte de atacar con fuego.
"No basta saber cómo atacar a los demás con el fuego, es necesario saber cómo impedir que los demás te ataquen a ti"
Juas, nos ha jodío...
Es fascinante lo avanzadas que estaban las estrategias en aquella época... Me temo que no han avanzado mucho.
Ahora con saber dónde puede estar "más o menos" un objetivo, se bombardea y fuera.

Qué mundo, hermano Zhang...

Un abrazo, Bro.

HORCHATORO dijo...

Hola, hermano mayor (Ta Ke). No he leído aún ese libro , y mira que se me ha pasado veces por la cabeza. En cambio he leído las Analectas de Confucio, que están entre los Cinco Grandes clásicos de la literatura china (junto con el libro de la poesía, la Gran Enseñanza, el libro de las odas, y no sé si también el Tao De Qing o el I Ching. Lo de Confucio viene a ser la presunta compilación por parte de varias generaciones de discípulos suyos de sus enseñanzas. Las tres virtudes principales de un hombre superior: Benevolencia, Amor fraternal y Piedad filial. Este libro viene a cuento porque también viene a ser un código de conducta (casi un dogma o doctrina moral de corte filosófico-religioso) para aquellos que disfrutasen en aquella época (coincide con el siglo de Sócrates)del privilegio de gobernar. Al igual que "Il principe", de Maquiavelo, aunque guardando las distancias morales, constituye una enseñanza de lo que debe ser un buen gobernante. El libro está redactado en forma de conversaciones entre maestro y discípulos sobre la virtud, el amor entre semejantes, la amistad, los recursos de un país o reino (aunque se diferencia del Arte de la Guerra en su alegato a la paz, y su desprecio por los gobernantes que acudían al recurso de la guerra). Sin embargo guardan semejanzas en los preceptos sobre manera de gobernar "un país de mil carros", y cosas así. Te sabes aquella de "Si no conoces a tu enemigo ni conoces tu fuerza, afrontarás la derrota por igual en ambos terrenos, mientras que si conoces a tu enemigo sin conocerte a tí mismo....". Gracias por ofrecerme el libro. Ya te lo pediré, bro. Pero no estás cumpliendo con los ritos: no me has contestado sobre si acudirás a la cita. ¡Que el cielo te castigue si desamparas el amor fraternal!,jajaja. Gracias por los links, pero creo que el de las fotos y viajes no funciona (lo he copiado literalmente)

Anónimo dijo...

Juas...
Lo de "Ta ke" no me convence...Hace que rememore fantasmas del pasado.
El Link funciona de putísima madre.
Qué Soul of chicken... Seleccionas desde una punta a otra. Cntrl+c, t vas a la barra de direcciones del explorador y cntrl+v.
De todas formas me fio poco de tus copias literales. Solo hay que ver el lío que tienes entre los - y los _

¡Ay, hombre de poca fé...!
Tienes que creer más en el amor fraternal confuciano. Recuerda;
"Aunque nacidos en días distintos juramos morir juntos en el mismo día del mismo mes del mismo año."
Siempre que un tigre de Shu necesite que haga guardia con él, acudiré en su ayuda.

Y leyendo estas frases... Me recuerda el proyecto "febrero '08".
Tengo que recorrerme Margallo para ver de qué recursos contamos para elvoración del customizing.


Esta máscara teatral va de perillas para el disfraz